Si alguna vez os habeis tenido que enfrentar a una puerta de baño sin cerrojo, sabreis lo mal que se pasa y la difícil elección que se presenta entre aguantarse las ganas o sujetar la puerta mientras tanto.
No os voy a engañar, este truco no es infalible y, dependiendo de como lo hagais y que materiales utiliceis, el resultado variará entre ofrecer un poco de resistencia a la apertura de la puerta pero poder abrirse, y volverla virtualmente imposible de abrir por la fuerza.