lunes, 14 de enero de 2013

Como enfriar el transformador de tu portátil.

Estamos a 14 de Enero, hace una semana que acabaron las Navidades y con ellas el bullicio, las grandes cenas y comidas familiares y el follón de los chiquillos. Este año, aproveché para renovar el portátil, ya que el que tenía tiene ya siete años y hacía tiempo que se me estaba quedando corto. Realmente, en el uso que le daba a diario funcionaba bien, pero es que ya me encargaba de limitar mi uso diario a lo que podía hacer...

Total, que aproveché las rebajas (aprovechar es un decir, han maquillado los precios, no los han bajado) para comprarme un Asus. Por supuesto, tendría que tomar medidas para cuidarlo.



Ya con el anterior portátil, me ocupé de protegerlo de golpes, humedad y sobre todo del calor. El procesador podía ponerse con facilidad en los 63 grados en un uso normal, y la tarjeta gráfica calentaba mucho la parte inferior. Para remediarlo, desmontaba habitualmente el ventilador para limpiar la rejilla del disipador con un cepillo de dientes y rebajarle unos cuantos grados, y también adquirí una base para portátil aunque como no, fabriqué una casera que funcionaba bastante bien, pero descarté por ser algo voluminosa, y total, la nueva me costó 10 €, lo cual no era dinero.

Sin embargo, hay otro elemento que rara vez nos preocupa diréctamente pero que puede llegar a calentarse muchísimo y es el transformador o cargador del portátil. Este elemento puede llegar a calentarse hasta el punto de que no puedas sujetarlo con la mano durante más de tres segundos sin que te queme. Como siempre, esto depende del cargador, ya que muchos de ellos se calientan solo un poco y no necesitan de tanta historia, pero en cualquier caso, el calor también reduce la vida útil de este elemento.



Entender por que algunos se calientan tanto y otros tan poco puede resultar complicado para quien nunca le haya preocupado la física, pero intentaré explicarlo brevemente.

Todos los aparatos electrónicos (también las máquinas hidraulicas, con motor de explosión, químico... cualquiera que use energía del tipo que sea) tienen pérdidas de energía. Esta energía se pierde principalmente en forma de calor, que es generado por la resistencia o "fricción" que se produce cuando los electrones atraviesan un circuito. El porcentaje de energía que se pierde respecto al que se aprovecha se usa para medir la eficiencia, de manera que a menor porcentaje perdido mayor eficiencia. Esto quiere decir que uno de los motivos para que un transformador se caliente más, podría ser que sea menos eficiente.

A pesar de eso, normalmente, los niveles de eficiencia de los modelos habituales son bastante parecidos, por lo que segúramente no sea lo único que influya para explicar esta diferencia de temperatura de unos a otros.

El otro factor que influye también es la potencia, ya que aunque el nivel de eficiencia sea el mismo, la cantidad total a disipar es mayor. Por ejemplo, si tengo un transformador de 100 Watios con una eficiencia del 75%, el 25% restante lo está desperdiciando en forma de calor de tal manera que rinde 75W y convierte 25W en calor desperdiciado. Sin embargo, si el transformador es de 200W, con una eficiencia también del 75%, 150W se convertirán en trabajo productivo pero 50W se desperdiciarán en forma de calor, siendo el doble que antes e incluso suponiendolo más eficiente, digamos un 85% de eficiencia, desperciciaría 30W en forma de calor, que es más que el de 100W.

Si el tamaño del transformador fuera acorde a la potencia no habría problema, pues lo que hace un objeto caliente no es la cantidad total de energía sin más, sino la densidad de esta energía. Si un aparato tiene una superficie de 100 cm cuadrados y desperdicia 50W en calor, cada cm cuadrado disipará 0.5W de calor. Sin embargo, si el tamaño es de 25cm cuadrados, esos 50W tienen que ser disipados a razón de 2W por cm cuadrado, lo que es cuatro veces más calor.

Para los puristas, decir que sé que la medida más adecuada para medir esto es en Julios, pero aparte de que no soy un experto en física más allá de lo que aprendo por mí mismo, creo que la gente que lea esto lo encontrará mas sencillo si uso el Watio como unidad solamente, que al fin y al cabo, es una unidad de energía también.



Todo lo anterior es un tostón que en realidad solo sirve para comprender el porqué se calienta, pero que no os soluciona nada de forma directa. Así que ahora viene la solución, que en realidad es muy sencilla.

Si habeis leido antes lo de la densidad energética, la cosa va por ahí. Nuestro truco consiste en reducir esta densidad energética aumentando la superficie a través de la que se disipa, y esto se hace con un disipador de alumínio como los que se usan en los procesadores.

En la siguiente imagen os dejo los materiales que necesitamos.


Como podeis ver necesitamos, aparte del transformador en sí, el disipador de alumínio. El modelo ideal para esto con diferencia es el de los antíguos Pentium II o cualquiera de los modelos antiguos que venían en forma de Slot, que se insertaban de manera parecida a la memoria RAM a través de una ranura. Podeis hacer el apaño con cualquier otro disipador, pero será más laborioso y quizás tengais que usar otra forma de acoplarlo, aparte de que os quedará mucho más voluminoso. Si no teneis acceso a uno de estos, podeis encontrar algo adaptable entre los disipadores de tarjetas gráficas.

Tenemos la masilla térmica, que es la misma que se usa en los procesadores y favorece la transferencia de calor entre el cargador y el disipador. En el antiguo portátil no la usé por no tenerla a mano y aun así se notó la diferencia, pero con ella el proceso es muchísimo más eficiente.

Por último, unas bridas de plástico. Lo ideal es que baste con una sola brida para rodear las dos partes, pero si no teneis a mano bridas adecuadas, podeis hacer el apaño empalmando dos o tres bridas... aunque si podeis, mejor conseguid unas bridas como tocan.


Como podeis ver, el montaje es sencillo. El disipador suele tener una superficie concreta, preparada para aplicar la masilla. Poneis dos bolitas de masilla y las extendeis un poco, dejando una capa gruesa que se extienda al presionar las piezas.

Para elegir por que cara unir el disipador al transformador teneis dos opciones. La primera suele tener la etiqueta con las especificaciones del transformador y suele tener cuatro pequeños salientes en las esquinas para apoyarlo sobre la mesa. Estas esquinas dejan demasiada separación para que el disipador se pegue bien por lo que, o bien las lijais o bien optais por la otra cara. Personalmente prefiero no usar esta cara para tener las especificaciones a la vista y porque la etiqueta es de papel y actúa de aislante.

La segunda opción es la cara opuesta, que suele tener el LED de encendido. Esta cara es lisa y nos viene ideal para situar nuestro disipador, pero a cambio perderemos la visibilidad del LED. Personalmente, no deja de ser una luz amarilla, por lo que si es el precio a pagar por que el cargador me dure más tiempo, lo pago encantado.

Una vez acoplado, solo teneis que colocar y apretar las dos bridas de plástico. Si usais los disipadores del Pêntium II, tendreis dos espacios ideales para colocar las dos bridas. Las ceñís dejando el enganche en una esquina inferior y cortais el sobrante.

Y listo!!

Ya tenemos nuestro transformador preparado para disipar las altas temperaturas.

Este sistema funciona por refrigeración pasiva y en principio es más que suficiente para disminuir la temperatura a un nivel aceptable. Ahora bien, si vuestro disipador viene con un ventilador integrado y quereis aprovecharlo, podeis usarlo conectandolo a un cable USB uniendo los terminales rojo y negro, que son los que llevan una tensión de 5V, para luego conectarlo al portatil. Podeis unir con cinta el cable del tranformador y el del USB para que os quede algo más recogido si quereis.




Para terminar, os dejo el videotutorial responsable de que en vez de fotos haya puesto dibujitos del paint,  jejeje. Espero que os guste!!


Un saludo, y hasta el proximo Howto!!


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